El periodismo de investigación y la represión del delito

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No dejo de sorprenderme a diario de la labor social y de ejecución represiva del delito que realiza el periodismo de investigación. Veo programas de televisión y leo reportajes en donde se descubren asociaciones ilícitas dedicadas a los delitos más llamativos. Bandas de prestamistas informales o “gota a gota”, otras orientadas al “nacimiento” de nuevos chilenos, a través de la falsa inscripción de nacimientos y otras tantas dedicadas a ser “Coyotes” o a ingresar extranjeros por pasos no habilitados a  nuestro territorio, sólo por citar algunas, ya que la lista es extensa. ¿Quién sabe que crímenes descubrirán estos profesionales en el futuro?

No obstante, lo que más me sorprende e indigna a niveles intolerables es percibir y comprobar, fehacientemente, la ignorancia, inoperatividad, flojera y desidia de las autoridades chilenas, a todo nivel,  en los tres poderes del Estado y la Fiscalía de Chile,  que teniendo todos los medios legales y electrónicos para la prevención del delito, simplemente, no lo hacen, porque, al parecer, tienen cosas más importantes que hacer, tal vez ganarse un bono mal habido por un trabajo mal hecho y están más concentrados en sus temas personales que en los de la sociedad en su conjunto. Se tienen las herramientas para evitar los actos de corrupción, pero siempre se esquiva el camino y se termina cayendo en esa tendencia ya habitual para muchos.

Ante tanta corrupción, creo que todos los servicios públicos de nuestro país deberían tener entre sus filas a un periodista de investigación, quizás de esa forma, logremos salvar a nuestro país de la decadencia en la que se encuentra sumida, antes de transformarnos en un Estado fallido y caer por siempre en un abismo del que nunca saldremos. Un buen periodista, ese con olfato investigativo en el sistema público permitiría que se destaparan nuevas verdades.

El periodismo de investigación, el reporteo acucioso es el que ha permitido en el Chile de hoy y de ayer denunciar las violaciones a los derechos humanos en el régimen militar, enterarnos de los casos CAVAL, PENTA, SQM, Milicogate, de la millonaria pensión de Myriam Olate, ex cónyuge del diputado PS, Osvaldo Andrade. Es, gracias a la prensa, que salieron a la luz los abusos cometidos por Fernando Karadima o el fraude de los falsos exonerados políticos que siguen recibiendo todos los meses una pensión que no les corresponde.

La prensa seria, esa que se dedica a investigar con fuentes reales, con datos concretos, se ha convertido en la ventana por la que ha comenzado a entrar luz y, para varias autoridades, en una pesadilla que los acecha a diario, asustados de que algunos de sus actos, esos tan alejados de la legalidad, se descubran.

Tal como dijo la Presidenta, Michelle Bachelet “cada día puede ser peor” y el periodismo de investigación a través de sus denuncias ha permitido que la ciudadanía vaya perdiendo la capacidad de asombro y ya no se sorprenda con las prácticas corruptas de algunos en la política, ya no se sorprenda con el tráfico de influencias  a la que algunos recurre para acceder a algún cargo público, ya no sorprenda al ver cómo un candidato a alcalde procesado por fraude al Fisco, se repostulará en octubre.

Si hoy, los chilenos se sienten más empoderados, en parte es porque los periodistas de investigación están jugando el papel que les corresponde y están aportando a que el ciudadano esté informado, deje de estar sumido en la ignorancia y con esa información,  sea capaz de tomar decisiones. Mientras los ciudadanos están haciendo ese ejercicio, las autoridades pareciera que caminan en la vereda del frente, absortos en sí mismos, mirándose el ombligo.

Jaime Mois Corona,

Abogado, académico y Magíster en Derecho Civil y Comercial.

 

 

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