Los nuevos colectivos de izquierda que han desplazado a los partidos en el movimiento estudiantil

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Lejanos están los tiempos en que las fuerzas políticas tradicionales se peleaban y repartían las federaciones de estudiantes en las universidades chilenas. Si en los 80 y 90 eran los partidos convencionales los que comandaban las directivas, era también desde ellas donde se forjaban algunos de los líderes que tendrían más de adelante roles de relevancia en los dos grandes bloques políticos del país.                              

Era una época de gloria para DC, el PPD y el PS. Un tiempo en que las listas de estos partidos se disputaban federaciones por todo el país. En ese entonces, el PC era una extrañeza, un grito más bien aislado que competía, pero que poco tenía que hacer antes las fuerzas tradicionales.

La centroderecha, por su parte, también daba batalla. Y no solo en la UC a través del gremialismo, sino en distintos planteles, donde por años se replicó la escena divisoria que planteó el Plebiscito del 88.

Hoy, sin embargo, la escena ha cambiado severamente. Desde el 2000, con el incremento de las demandas estudiantiles, sumado al proceso de desgaste de los partidos tradicionales y las movilizaciones ciudadanas, la dirección de las federaciones en las universidades chilenas comenzó a ser copado, poco a poco, por movimientos que están más allá del PC. Es cierto que los comunistas tuvieron instancias de influencia –especialmente con el liderazgo de Camila Vallejos-, pero las banderas de la hoz y el martillo poco a poco comenzaron a ser arriadas desde las federaciones para dar paso a colectivos mucho más rupturistas.

Así las cosas, hoy es prácticamente imposible pensar en federaciones en manos de la DC, el PPD o el PS. Hoy, ellas son expresiones políticas extintas, piezas de un museo que recuerda épocas de gloria para las juventudes partidarias.

 De hecho, ya ni siquiera es el PC la respuesta “revolucionaria” que prefieren los universitarios. Las cosas se trasladaron más allá, más a la izquierda, en un espacio que hoy presenta el rostro de colectivos mucho más radicalizados, grupos revolucionarios para quienes el PC son “amarillos” y que no se distinguen mucho de sus aliados en el gobierno.

De ahí que los partidos políticos tradicionales han perdido la capacidad de “control” que durante décadas mantuvieron en sus juventudes. Hoy, las universidades y sus federaciones constituyen espacios ajenos, lejanos y revolucionarios donde poco y nada tienen que hacer.

“PC sin principios”

Una de las federaciones que da cuenta de esta nueva realidad universitaria es la poderosa Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción (FEC), estamento que desde el año pasado es presidida por las Juventudes Revolucionarias.

Su presidente, Mauricio Rivas– tomecino y estudiante de Auditoría-, es ejemplo del nuevo tipo de líder con el cual se identifican muchos universitarios a través del país y que, en su caso, el triunfo que consiguió fue resultado de la confluencia de un heterogéneo grupo de movimientos poco reconocibles (Fuerza Universitaria Rebelde, Movimiento La Dignidad, SUR y Acción Libertaria), pero que asoman con fuerza y atractivo al interior de planteles como en el caso de la Universidad de Concepción.

Tipo de discurso fácil y bien estructurado, Rivas aprovecha de revisar el momento que vive hoy el momento de las demandas estudiantiles: “Estamos definiendo el escenario futuro para el movimiento estudiantil de acuerdo a la posición que ha tomado la ministra, no solo respecto de la reforma educacional, sino de las actitudes que ha tenido respecto de los sumarios en la Universidad Alberto Hurtado, la Universidad Autónoma, el caso Laurette o la Universidad Andrés Bello. Estamos discutiendo si exigirle o no la renuncia. Y estamos analizando distintos escenarios respecto de los diferentes temas que tienen que ver con la reforma educacional”. 

-¿También piensan replantear la forma de las movilizaciones estudiantiles a fin de no seguir alejándolas de la simpatía ciudadanía que ahora se muestra crítica con ellas?

-Nuestra reflexión tiene que ver con el manejo que ha tenido el gobierno de la situación. Antes, cuando se planteaba una manifestación o movilización, quien nos respondía era alguna autoridad de gobierno. Ahora la política represiva es evidente. Por eso, ahora, quienes nos responden son el intendente, los gobernadores o carabineros. En ese sentido, el gobierno ha hecho bien su trabajo en el sentido de crear un relato en que los violentos son siempre los que se manifiestan. Lo que sucede es que el gobierno no quiere ni tiene la capacidad de dar respuestas de contenido a las demandas estudiantiles. La intención del gobierno es clara: criminalizar el movimiento, no solo estudiantil, sino social.

Rivas profundiza en su análisis en las formas y contenido de las demandas que plantean no solo los estudiantes, sino el movimiento social. O, lo que algunos llaman ahora, “la calle”.

“El problema es que nuestras voces no tienen respuesta en la actual institucionalidad. Lo que te puedo decir es que la toma, las marchas, la manifestación callejera o la movilización son expresiones de un proceso histórico y social y son las herramientas que usamos. La discusión no es si son válidos, porque son completamente válidos. Lo grave es otra cosa: el de un país que no es capaz de entregar respuestas a las demandas sociales. Lo que te puedo decir es que nosotros somos capaces de autodeterminar la manera de expresión y manifestación que nos parece la más correcta”, reflexiona Rivas.

-¿Qué pasa hoy con los las juventudes políticas tradicionales al interior de las universidades? Están desaparecidas…

-Así es. Y tiene que ver con el ambiente de desconfianza que hay con los partidos políticos tradicionales. Claramente han perdido terreno en las universidades. Hoy, los que ganan espacio son las organizaciones políticas nuevas.

-¿Y cuál es el atractivo de estas nuevas instancias políticas universitarias?

-Que no forman parte del gobierno. Hay un sentido de independencia que permite a los estudiantes ser capaces de autodeterminarse.

-Imagino que el hecho de que el PC sea parte del gobierno los ha afectado en el sentido de ser vistos como aliados de la DC, el PPD y el PS…

-Por supuesto. El PC es parte de la coalición de gobierno y por eso son vistos como uno más de ellos.

-¿Y qué opinan de la declaración de las Juventudes Comunistas criticando el proceso de radicalización que ha tenido el movimiento estudiantil?

-No sorprende para nada las posturas que ha ido tomando el PC. Ya poco queda de lo que fueron sus principios y raíz histórica. Hoy es un partido que sigue la lógica e institucionalidad del gobierno.

-¿Les atraen o se sienten cercanos a personajes como Gabriel Boric, Giorgio Jackson o Camila Vallejos?

-Para nosotros es clarísimo: o formas parte del movimiento social o eres parte de los que lo frenan. Si hay desconfianza en el Congreso, entonces también hay desconfianza en ellos.

Rodrigo Barría / El Muro

Foto: Agencia Uno

 

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